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Lunes 11 de Mayo de 2026

AUDITORÍA

Cierre de balances: ¿cuándo un desarrollo propio puede ser un activo intangible?

En el cierre de estados contables, uno de los puntos que empieza a tomar cada vez más relevancia es el tratamiento de los desarrollos internos: software propio, plataformas tecnológicas, herramientas de inteligencia artificial, soluciones fintech, algoritmos, procesos o sistemas desarrollados por la propia empresa.

La pregunta contable no es menor:

¿corresponde reconocerlos como gasto del período o pueden activarse como un activo intangible?

La respuesta requiere un análisis técnico cuidadoso.

No todo gasto vinculado a innovación, tecnología o conocimiento puede activarse. La clave está en diferenciar la etapa de investigación de la etapa de desarrollo.

La investigación, entendida como exploración preliminar, búsqueda de alternativas, pruebas conceptuales o adquisición de conocimiento general, normalmente debe imputarse a resultados.

En cambio, un desarrollo puede reconocerse como activo intangible cuando existe un proyecto específico, identificable, con costos medibles razonablemente y con capacidad probable de generar beneficios económicos futuros.

Para sostener este criterio, la empresa debería poder demostrar, entre otros aspectos:

✔ la existencia de un proyecto concreto;

✔ la intención y factibilidad de completarlo;

✔ la capacidad técnica y comercial para utilizarlo o explotarlo;

✔ la identificación de costos directamente atribuibles;

✔ la expectativa razonable de beneficios futuros;

✔ la evaluación de su valor recuperable.

En la exposición contable, estos activos deberían identificarse dentro del rubro Activos Intangibles, utilizando una denominación que refleje adecuadamente su naturaleza: “Desarrollos de software”, “Plataformas tecnológicas en desarrollo”, “Proyectos de inteligencia artificial” o similar.

Además, la nota a los estados contables debería explicar el criterio de activación, la naturaleza del proyecto, la base de medición, la expectativa de recuperabilidad y el momento a partir del cual comenzará su amortización.

El punto central es que la activación no se sostiene solo desde la registración contable. Se sostiene con documentación.

Proyectos identificados, horas imputadas, centros de costos, presupuestos, documentación técnica, roadmap comercial y proyecciones de utilización futura son elementos clave para respaldar el criterio adoptado.

En un contexto donde muchas empresas invierten en tecnología, automatización e inteligencia artificial, el cierre de balances exige mirar estos desarrollos con mayor precisión.

Porque reconocer un activo intangible no es “capitalizar gastos”: es reflejar adecuadamente un recurso identificable, controlado por la empresa y con capacidad de generar valor futuro.

Desde KMP acompañamos a las empresas en el análisis técnico de sus cierres contables, revisando criterios de medición, exposición y documentación de respaldo para que los estados contables reflejen adecuadamente la realidad económica del negocio.